Catarros e infecciones

Los catarros y las infecciones respiratorias son muy frecuentes en la infancia. En los niños y niñas con asma, estos episodios pueden desencadenar síntomas, pero con un plan claro y una buena observación suelen manejarse sin problemas.

Qué es esperable en los catarros

Durante un catarro, es normal que aparezcan síntomas que pueden confundirse con un empeoramiento del asma. La clave está en reconocer qué forma parte del proceso habitual y qué indica que el asma necesita atención.

  • Tos intermitente, sobre todo por la noche o al correr.
  • Mocos y congestión nasal, que pueden durar varios días.
  • Algo de fatiga al jugar o hacer ejercicio.
  • Fiebre moderada en algunos casos, especialmente en infecciones virales.

Estos síntomas suelen mejorar de forma progresiva en pocos días.

Cuándo aumenta el riesgo de crisis

Algunos signos indican que el catarro está afectando al asma y que el riesgo de crisis es mayor. Reconocerlos a tiempo permite actuar antes de que la situación empeore.

  • Tos persistente que no mejora con el paso de las horas.
  • Pitos o silbidos al respirar.
  • “Pecho cerrado” o sensación de falta de aire.
  • Necesidad de usar el inhalador de rescate más de lo habitual.
  • Fatiga importante incluso en actividades suaves.
  • Despertares nocturnos por tos o dificultad respiratoria.

Si aparecen estos signos, conviene seguir el plan de acción y observar la evolución.

Cuándo conviene consultar

La mayoría de los catarros se resuelven solos, pero hay situaciones en las que es recomendable contactar con un profesional sanitario para valorar el estado del asma.

  • Si el inhalador de rescate no alivia los síntomas como de costumbre.
  • Si los síntomas empeoran a pesar de seguir el plan de acción.
  • Si hay fiebre alta persistente o el niño o niña está decaído.
  • Si respira muy rápido o le cuesta hablar con frases completas.
  • Si hay coloración azulada en labios o cara.
  • Si hay dudas sobre cómo actuar o si el episodio es diferente a los anteriores.

Consultar a tiempo ayuda a ajustar el tratamiento y evitar complicaciones.

Mensaje final de tranquilidad

Los catarros forman parte del crecimiento. Aunque pueden desencadenar síntomas de asma, la mayoría de los episodios se manejan bien con observación, el plan de acción y una comunicación fluida con los profesionales sanitarios. Con apoyo y claridad, estos momentos se vuelven más llevaderos para toda la familia.