El colegio y la guardería pueden ser lugares seguros para un niño o niña con asma si todas las personas implicadas saben qué hacer, qué evitar y cómo actuar ante síntomas.

Qué información dar al colegio o guardería

Es importante que el centro disponga de información clara, escrita y actualizada sobre el asma del niño o niña.

  • Diagnóstico y gravedad: nombre de la enfermedad (asma), si suele tener crisis frecuentes y si ha requerido urgencias o ingreso.
  • Plan de acción por escrito: documento sencillo que explique qué hacer en caso de síntomas leves, moderados o graves, con los pasos ordenados y teléfonos de contacto.
  • Tratamiento habitual: qué medicación toma a diario (si la hay), a qué horas y quién se encarga de administrarla.
  • Medicación de rescate: qué inhalador usar en caso de síntomas, cuántas inhalaciones y cada cuánto tiempo, según el plan acordado con su profesional sanitario.
  • Factores desencadenantes: si el ejercicio, el polvo, el humo, el frío, las infecciones u otros factores suelen empeorar su asma.
  • Datos de contacto: teléfonos de la familia, persona de referencia y centro de salud u hospital habitual.

Qué llevar al colegio o guardería

El material debe estar siempre accesible, identificado y en buen estado. Es útil revisar su contenido de forma periódica.

  • Inhalador de rescate: siempre en la mochila o en un lugar acordado con el centro, con el nombre del niño o niña.
  • Cámara espaciadora: si la utiliza, debe acompañar siempre al inhalador para asegurar que el medicamento llega bien a los pulmones.
  • Plan de acción impreso: una copia sencilla y visible para el profesorado y cuidadores, y otra dentro de la mochila.
  • Autorizaciones firmadas: documentos del centro que permiten al profesorado o cuidadores administrar la medicación cuando sea necesario.
  • Ropa de abrigo adecuada: especialmente en días fríos o ventosos, para reducir cambios bruscos de temperatura.
  • Otros elementos acordados: pañuelos, botella de agua o cualquier otro material que se haya comentado con el equipo sanitario.

Cómo coordinarse con profesorado y cuidadores

Una buena coordinación reduce miedos y evita malentendidos. El objetivo es que el niño o niña participe en la vida escolar con la mayor normalidad posible.

  • Reunión inicial: concertar una cita con el tutor o tutora, la persona responsable de salud en el centro y, si existe, la coordinación de comedor o actividades extraescolares.
  • Explicar el plan de acción: comentar de forma sencilla qué síntomas pueden aparecer, qué hacer en cada caso y cuándo avisar a la familia.
  • Resolver dudas: animar al profesorado y cuidadores a preguntar todo lo que necesiten, sin miedo a “molestar”.
  • Actualizar cambios: informar al centro si se modifica el tratamiento, si ha habido una crisis reciente o si el asma está peor controlada.
  • Actividad física y deporte: acordar cómo participar en educación física y juegos al aire libre, incluyendo el uso preventivo del inhalador si así lo ha indicado el profesional sanitario.
  • Comunicación fluida: utilizar la agenda escolar, correo electrónico o la vía que el centro proponga para avisos rápidos y seguimiento.

Cómo actuar si aparecen síntomas

Es fundamental que el centro sepa reconocer los síntomas de alarma y seguir el plan de acción acordado.

Síntomas leves o inicio de crisis

Pueden aparecer tos, sensación de “pecho cerrado”, algo de dificultad para respirar o fatiga al jugar.

  1. Mantener la calma: tranquilizar al niño o niña y sentarlo en posición cómoda.
  2. Seguir el plan de acción: administrar el inhalador de rescate con cámara espaciadora según las indicaciones escritas.
  3. Observar la respuesta: valorar si mejora en los minutos siguientes y si puede continuar la actividad o necesita descansar.
  4. Informar a la familia: avisar del episodio, aunque haya mejorado, para que puedan valorar el seguimiento.

Síntomas moderados

La respiración se hace más rápida, puede costar hablar con frases completas y se nota más fatiga.

  1. Interrumpir la actividad: llevar al niño o niña a un lugar tranquilo y seguro.
  2. Administrar medicación de rescate: seguir el plan de acción, repitiendo las dosis indicadas si no mejora.
  3. Avisar a la familia: contactar de forma inmediata para decidir juntos el siguiente paso.
  4. Vigilar de cerca: no dejar al niño o niña solo y observar si los síntomas empeoran.

Síntomas graves o signos de alarma

Son situaciones en las que se debe actuar con rapidez y pedir ayuda urgente.

  • Dificultad importante para respirar: respiración muy rápida o muy trabajosa.
  • No puede hablar con frases completas: solo palabras sueltas o no puede hablar.
  • Labios o cara azulados: coloración azulada o muy pálida.
  • Somnolencia o confusión: se muestra muy cansado, desorientado o “no responde como siempre”.
  1. Seguir el plan de acción: administrar de inmediato el inhalador de rescate según lo indicado.
  2. Llamar a emergencias: solicitar ayuda urgente siguiendo los protocolos del centro.
  3. Avisar a la familia: informar de forma inmediata mientras se mantiene la atención al niño o niña.
  4. No dejarlo solo: acompañar en todo momento hasta que llegue la ayuda sanitaria o la familia.

Un mensaje de tranquilidad

La mayoría de los niños y niñas con asma pueden asistir al colegio o guardería con normalidad. Cuando familia, profesorado, cuidadores y profesionales sanitarios comparten información y un plan claro, el asma deja de ser un motivo de miedo y se convierte en algo manejable en el día a día.