Efectos secundarios
La mayoría de los efectos secundarios de la medicación para el asma son leves y se pueden prevenir. Una buena técnica de inhalación y revisar el tratamiento cuando toca suele ser suficiente.
Lo esencial
Los medicamentos para el asma se usan para controlar síntomas y prevenir crisis. Como cualquier tratamiento, pueden tener efectos secundarios, pero en la mayoría de los casos son leves y se pueden minimizar.
Si algo preocupa, no se trata de “aguantar”: se revisa la técnica, el dispositivo y la pauta con el equipo sanitario.
¿Por qué pueden ocurrir efectos secundarios?
A veces una parte de la medicación no llega al pulmón y se queda en la boca o la garganta, o la técnica no es la adecuada. En otras ocasiones, el tipo de inhalador o la pauta no se ajustan bien a la edad o a la situación.
- Técnica de inhalación: el factor más importante.
- Uso de cámara: en muchos casos mejora eficacia y reduce efectos secundarios.
- Higiene tras la dosis: especialmente cuando hay medicación de mantenimiento inhalada.
Efectos secundarios más frecuentes
En boca y garganta
- Ronquera o irritación: sensación de garganta seca o voz tomada.
- Tos tras la inhalación: suele mejorar ajustando la técnica inhalatoria.
- Mal sabor: depende del dispositivo y del fármaco.
Sensación de nerviosismo o temblor
Algunas medicaciones de rescate pueden producir temblor fino, palpitaciones o inquietud de forma transitoria. Si ocurre con frecuencia o resulta molesto, conviene revisarlo con tu pediatra o enfermera.
Sueño y estado de ánimo
Si hay cambios llamativos en el sueño o el comportamiento tras iniciar o ajustar la medicación, es mejor comentarlo para valorar alternativas o revisar la pauta.
La técnica correcta y el dispositivo adecuado reducen mucho la probabilidad de efectos secundarios.
Cómo reducir los efectos secundarios
- Revisar la técnica: pedir que la observen y corregir pasos concretos.
- Usar cámara cuando esté indicada: mejora depósito pulmonar y reduce depósito en boca.
- Enjuagar la boca: tras la medicación de mantenimiento inhalada (cuando el profesional recomiende medicación de mantenimiento).
- Elegir el inhalador adecuado: no todos encajan igual con edad, coordinación y rutina.
- No “aguantar” dudas: si algo no cuadra, se consulta.
Cuándo consultar
- Si los efectos son intensos o preocupan: aunque no sean urgentes.
- Si aparecen repetidamente tras el rescate: puede indicar mal control o necesidad de revisión.
- Si hay dificultad para usar el inhalador: la técnica puede estar fallando.
- Si el asma no mejora: conviene revisar diagnóstico, adherencia y tratamiento.
Ante síntomas graves o empeoramiento importante, se debe seguir el plan de acción acordado con tu médico o enfermera.
Mensajes clave
- La mayoría de efectos secundarios son leves y prevenibles.
- La técnica y el dispositivo son tan importantes como el medicamento.
- Si algo preocupa, se revisa y se ajusta: no estás solo/a.
