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Resumen

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Indicaciones de la espirometría

Diagnóstico de asma

Ante la sospecha de asma en un niño mayor de 5 años debe realizarse una espirometría. Nos podemos encontrar con 4 situaciones:

Otras indicaciones de la espirometría en el asma

Seguimiento longitudinal del niño con asma. Evaluando de forma periódica la evolución de los diferentes parámetros y poniéndolos en relación a medidas preventivas, medicación de fondo, etc. También sirve para clasificar al niño en un estadio de severidad de asma, junto con otros parámetros clínicos. Para ello se utiliza el valor del FEV1, a grandes rasgos se catalogaría el asma como leve cuando el FEV1 es mayor del 80%, moderado cuando está entre el 60 y 80% y grave cuando está por debajo del 60%

Valoración y seguimiento de una crisis de asma, colaborando en la toma de decisiones (medicación, ingreso...). A priori todo niño-adolescente estaría en crisis si presenta un FEV1 menor del 80% y requeriría la realización de un test de broncodilatación.

El medidor de pico flujo (o medidor de FEM)

Es una herramienta complementaria a la espirometría, que solo mide una parámetro el FEM (FEFmax,  PEFR o pico flujo) (ver curva flujo-volumen del módulo 1). Globalmente la espirometría proporciona una información mejor y más amplia que el medidor de FEM. Este ultimo tiene dos funciones que no puede ofrecernos la espirometría:

Valores de referencia

Primeras evaluaciones

Cuando se carece de espirometrías previas en el niño-adolescente los resultados obtenidos pueden compararse con los valores teóricos de referencia que aporta el espirómetro, siempre que estas no ofrezcan cifras disparatadamente alejadas de los valores que obtenemos del niño. Las cifras de referencia de Polgar (1979) son las más aceptadas. Algunos espirómetros usan como valores de referencia las tablas de Knudson (1983), de escasa fiabilidad en niños por debajo de 10 años. En España existen unos valores de referencia publicados por Cobos, Liñan y cols. que también pueden ser útiles. En todo caso deberá conocerse la procedencia de los valores de referencia cuando se compara al niño con ellos. Otra opción es utilizar fórmulas para el cálculo de los valores; no obstante para niños estas aun están poco desarrolladas.

Evaluaciones posteriores

El niño deberá ser comparado consigo mismo de forma longitudinal y en especial con los mejores valores obtenidos hasta la realización de la siguiente espirometría, cruzando, si procede, esta información con los valores teóricos de referencia.

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