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el hábito como el fumar sólo puede reducirse si se aúnan esfuerzos (profesionales sanitarios, agentes sociales, autoridades, medios de comunicación...).
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la efectividad del programa pudo ser, paradójicamente, un factor en contra del abandono tabáquico, ya que, sin dejar de fumar en casa, los niños habían mejorado clínica y funcionalmente.
Basta imaginarse el escenario: 81 familias que entran en un programa pionero de control del asma, basado en la toma progresiva de responsabilidades y resulta que los padres fumadores no fueron capaces de abandonar el tabaco.
Se podrían poner más ejemplos. Sirva el comentado como punto de partida de nuestra posición en el contexto padres-fumadores e hijo-a con asma.
La
principal conclusión es que utilizar la enfermedad
del niño como el factor crítico para que un padre-madre
abandone el tabaco es un error. Y un error aun mayor si
simplemente se aborda desde la perspectiva "su hijo-a
tiene asma, usted fuma, debe dejar de fumar". Por que
esta argumentación, no acompañada de más apoyos está
condenada al fracaso.
Quizá un pequeño grupo de padres, tremendamente
motivados u obsesionados con la enfermedad del niño-a
consigan abandonar el tabaco, pero la mayor parte de
ellos seguirán fumando, cargándose, esos si, de un
sentimiento de culpa, cada vez mayor y más cuando se
enfrente al pediatra, a los educadores y tengan que
responder (eso sino mienten) de que siguen fumando.
10 buenas ideas sobre tabaco y asma para el profesional sanitario
- El profesional sanitario debe creer su papel:
secundario y de apoyo. El papel protagonista
del proceso de dejar de fumar lo ejerce la persona
fumadora. Ese apoyo debe ser de calidad. Si
crees que no estas suficientemente formado, ya
sabes: fórmate y/o pide ayuda a tus colegas.
- No apeles al sentido de la responsabilidad:
"deje de fumar pues tiene un niño con asma". No
funcionará. Fomentaras el sentimiento de culpa.
Abrirás una puerta a que el padre-madre fumador-a
mienta sobre su habito.
Tener un hijo con asma es un ítem (relevante seguro), pero solo un ítem, en el listado de pros y contras para dejar de fumar. Posiblemente un elemento motivador, pero nunca (casi nunca) definitivo por si mismo.
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Tienes que conocer bien quienes fuman en el hogar del niño (o en las casas donde pasa el niño más tiempo: los abuelos...) y cuánto. De este análisis surgirán las primeras propuestas para ayudar a esa familia. El asma del niño-a, sí puede ser un buen catalizador para la reflexión y toma de decisiones de una familia.
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Aprovecha una visita por asma (programada o espontánea) o cualquier otra visita en la que tu y los padres tengáis tiempo para hacer la pregunta clave y en torno la que gira toda esta estrategia: "¿estás planteándote dejar de fumar?".
De hecho pudiera ser una buena idea que el niño-a no estuviera presente a la hora de hacer esa pregunta. Piensa que buscas una respuesta sincera y la presencia del niño puede mediatizar la respuesta (confundir un deseo "dejar del fumar" con una intención "dejar de fumar").
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Si la respuesta es negativa "No, aun no me lo he planteado", no caigas en los error del punto 2. Ofrécele tu apoyo y asesoramiento y oriéntale cómo tratar de reducir el impacto del tabaquismo pasivo en el niño-a (por ejemplo):
Ante todo no fumes en casa: satúrate bien en la calle, en sitios donde esté permitido), etc.
- Reserva un lugar en la casa para fumar, y deja el resto de tu hogar libre de humos de tabaco.
- Ventila bien la casa
- Recuerda que cuando fumas un único cigarrillo en una habitación, las partículas y humos de este permanecen allí durante horas.
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Si la respuesta es contemplativa o decididamente afirmativa "Sí, quiero dejar de fumar", pon en marcha los mecanismo que tengas establecido en tu centro asistencial para ofrecer un apoyo efectivo, plantea una primera fecha para arrancar el proceso, no cierres la entrevista sin una fecha-compromiso para un primer encuentro.
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Si eres pediatra, ten en mente la posibilidad de que el padre-madre que fuma y desea dejarlo, posiblemente esté mejor manos de su medico de familia y enfermera. Ante todo la situación que debería darse es una acción coordinada pediatría-medicina de familia en sintonía y con un proyecto de abordaje del tabaquismo común.
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Una vez iniciado el proceso, este debe desarrollarse en las claves referidas de (a) protagonismo de la persona fumadora, (b) orientación y apoyo del profesional cuando lo necesite, (c) concordancia. La concordancia supone, sin perder el horizonte final de abandonar el tabaco, aceptar situaciones intermedias, tal vez no ideales para lo que el profesional quiere alcanzar, pero que suponen hitos en el objetivo del abandono total. Se trata de aceptar las limitaciones de la persona y apoyarla en todo momento.
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Cuando sea posible, enfatiza los beneficios que su decisión esta teniendo sobre la salud respiratoria de toda la familia, incluido el asma del niño-a. La motivación, es otras una herramienta clave del proceso.
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Utiliza todas las herramientas que diversos grupos ponen a tu disposición, en especial te aconsejamos las de la iniciativa "Mi vida sin Ti: puedes vivir sin tabaco y el tabaco puede vivir sin ti".
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