
inicio > Vacuna de la gripe para Niños y Adolescentes con Asma
La gripe se manifiesta todos los años en forma epidémica durante los
meses de invierno (de noviembre a marzo en el hemisferio norte), causando un
considerable impacto en la morbilidad y un incremento de la mortalidad.
La vacunación anual de las personas con alto riesgo de complicaciones antes
del inicio del pico epidémico invernal, junto con la educación sanitaria, es
el medio más efectivo para reducir el impacto de la gripe, especialmente sin
las cepas vírales contenidas en la vacuna se corresponden adecuadamente con
las cepas epidémicas.
La gripe se manifiesta como una enfermedad aguda del tracto respiratorio,
con fiebre, cefalea, mialgia, postración, dolor de garganta, rinitis y tos
no productiva. La tos puede llegar a ser severa y prolongada, pero las otras
manifestaciones suelen desaparecer en 2-7 días. En ciertas personas, la
gripe puede empeorar patológicas crónicas preexistentes (por ejemplo
pulmonares o cardiacas), o llegar a complicarse con una neumonía bacteriana
secundaria, o una neumonía gripal primaria.
Los humanos son el reservorio en las infecciones humanas, sin embargo,
los reservorios mamíferos y aviarios son fuentes probables de nuevos
subtipos del hombre.
La propagación aérea predomina en grupos de personas aglomeradas en espacios
cerrados, como las que viajan en autobuses escolares, la transmisión también
puede suceder por contacto directo, porque el virus de la influenza puede
persistir durante horas en medio frío y con poca humedad.
El periodo de incubación por lo regular es de uno a tres días y el periodo
de transmisibilidad de tres a cinco días desde el comienzo clínico en
adultos; puede llegar a siete días en los niños de corta edad.
Cada año, la OMS establece las recomendaciones de las cepas de virus que
deben usarse en las vacunas antigripales de cada temporada. Estas
recomendaciones se dan a conocer en el mes de febrero de cada año y se basan
en los aislamientos gripales realizados en más de 100 laboratorios de todo
el mundo.
Las vacunas antigripales actuales contienen 3 cepas de virus que representan
los virus gripales que están circulando y que probablemente circularan en la
región durante el próximo invierno. Las vacunas actualmente disponibles
están preparadas con virus inactivados, pudiendo ser de virus enteros,
fraccionados o de subunidades.
Las vacunas fraccionadas y de subunidades, que son similares en
inmunogenicidad y reactogenicidad, sin que se haya podido demostrar que
presenten menor inmunogenicidad que las de células enteras, son las más
adecuadas para la vacunación de niños, en los que las vacunas de células
enteras generan una alta proporción de reacciones y también pueden usarse en
adultos.
Grupo A: Personas con enfermedad crónica.
Grupo B: Personas mayores de 65 años sin enfermedad crónica.
Grupo C: Personas en contacto frecuente con personas de alto riesgo.
Grupo D: Personas sin riesgo especial.
La dosificación recomendada depende de la edad de la persona a vacunar.
Los niños menores de 9 años, que no hayan sido vacunados anteriormente,
deben recibir 2 dosis separadas entre sí al menos 4 semanas ( y
preferiblemente aplicando la segunda dosis antes de diciembre). Los niños de
6 meses a tres años recibirán únicamente la mitad de la dosis (o,25 ml). En
los adultos, los estudios no han mostrado una mejor respuesta tras una
segunda dosis aplicada en le misma estación.
La vacuna antigripal debe administrarse todos los años, incluso aunque la
vacuna actual uno o más de los antígenos administrados en años anteriores,
debido a que la inmunidad se va perdiendo con el paso del tiempo.
La mayoría de los niños y adultos jóvenes vacunados desarrollan altos
niveles de anticuerpos, que protegen frente a la enfermedad causada por
cepas similares a las de la vacuna.
La eficacia depende de la edad e inmunocompetencia del vacunado, y del grado
de similitud entre las cepas vacúnales y las que existen en circulación.
Cuando contienen cepas similares a las circulantes, la vacunación previene
la enfermedad en el 70%-90% de las personas sanas menores de 65 años.
La vacuna antigripal esta contraindicada en :
1.- niños menores de 6 meses dada la alta incidencia de reacciones febriles
en esta edad.
2.- personas con enfermedad febril o infección aguda hasta que desaparezcan
los síntomas
3.- hipersensibilidad conocida al huevo o otros componentes de la vacuna.
Debe recordarse a los vacunados que se trata de una vacuna inactivada y
que no puede originar gripe.
Reacciones locales: enrojecimiento, inflamación, dolor, equimosis e
induración.
Reacciones sistémicas: fiebre, malestar, escalofríos, cansancio, cefalea,
sudoración, mialgia, artralgia. Rara vez reacciones alérgicas, neuralgias,
parestesia, convulsiones, trombocitopenia transitoria y síndrome de
Guillame-Barré.
Pueden administrarse con otras vacunas simultáneamente aplicándolas en extremidades diferentes
Mujeres embarazadas:
Si presentan alto riesgo de complicaciones relacionadas con la gripe
deben ser vacunadas antes de la temporada de actividad gripal, durante el
segundo o tercer trimestre del embarazo.
Madres lactantes:
En el caso de vacunas con virus inactivos no parecen que conlleven
problemas especiales para la madre o el lactante.
Personas infectadas por el VIH:
La vacunación antigripal esta indicada en la mayoría de las personas
con infección por VIH dado que la vacuna induce una respuesta de anticuerpos
protectora.
Población general:
Dado el alto coste, la gran dificultad operativa y el escaso tiempo
de duración de la inmunidad, nunca se ha planteado la inmunización masiva de
la población.
Puede considerarse la vacunación de las personas que cumplen servicios
esenciales a la comunidad para evitar la interrupción de esos servicios (
policía, bomberos, protección civil, etc.…) durante la epidemia.