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El correcto control de los desencadenantes es una parte esencial del
manejo del asma (Obviamente el primer paso es conocer bien cuáles son los
desencadenantes para cada niño).
El control de desencadenantes debe ser considerado un tratamiento del asma,
pues contribuye a la reducción de la inflamación y aparición de síntomas, al
disminuir el contacto con dichas sustancias. De hecho el uso exclusivo de
medicinas, sin medidas de control asociadas, lleva a un control inadecuado
del asma.
Hoy en día se acepta que la mejor estrategia para controlar la enfermedad es
combinar medidas de control de desencadenantes (siempre) con medicinas para
el asma (cuando sean necesarias).
Las principales medidas de control son:
Este tratamiento trata de reducir el grado de sensibilización, aplicando
inyecciones que contienen extractos del alergeno causante del problema en el
niño.
La inmunoterapia siempre está envuelta en controversia en relación a su
eficacia y a sus posibles efectos adversos. La principal recomendación, es
que debe ser indicada y seguida por un especialista en alergia.
Las medicinas para el asma están divididas en dos clases generales:
Medicinas de control a largo plazo o de fondo. Esta terapia suprime la
inflamación y debe ser usada durante largos períodos de tiempo, pues aunque
el niño pueda parecer libre de síntomas, la inflamación permanece y se
precisa mantener este tipo de terapéutica para evitar la recaída.
Hay tres tipos de medicación antiinflamatoria: con corticoides inhalados
(budesonida, fluticasona, triamcinolona, beclometasona), los
antileucotrienos (montelukast oral) y las cromonas inhaladas.
Se utiliza para lograr una mejoría rápida de los síntomas (sibilancias y
tos) que aparecen en los ataques de asma. Los más importantes son los
broncodilatadores beta3 de acción corta (terbutalina, salbutamol, albuterol)
y la mejor forma de tomarlo es inhalándolos. Estas medicinas abren las vías
respiratorias en cuestión de minutos, pero la inflamación persiste y por
tanto resulta necesario continuar con la medicación de control a largo
plazo.
Otras medicinas como los beta2 de acción prolongada (formoterol, salmeterol)
o las teofilinas, se utilizan de forma ocasional y en general en formas
moderadas y graves del asma.
