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Autor: Manuel Praena Crespo

El aire que respiramos influye decisivamente sobre la salud respiratoria de la población y especialmente en la infancia y las personas de edad avanzada que son las más vulnerables.

Las condiciones ambientales locales son importantes para determinar el impacto o las manifestaciones de asma. Factores tales como la temperatura, la humedad y la presión atmosférica, así como los contaminantes del aire, interactúan para influir en la presentación de asma, pero no tienen efectos exclusivamente independientes sobre la enfermedad.

La evidencia de los efectos ambientales sobre la salud se fundamenta en  varios  tipos de estudio1:

La preocupación sobre  la contaminación ambiental, se centra sobre todo en las repercusiones  que tiene en  la mortalidad y la incidencia de las hospitalizaciones. Sin  embargo esto representa solo la punta del iceberg, de un conjunto de consecuencias entre las que se incluye la patología respiratoria. como se expresa en la pirámide que se muestra en la figura 1.

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Figura 1. Los efectos en la salud de la contaminación del aire pueden ser considerados  como una pirámide, en cuya  parte inferior se encuentran los más frecuentes y menos graves, y en la parte superior los de menor frecuencia pero más graves. La pirámide demuestra que a medida que la gravedad de las manifestaciones disminuye, el número de personas afectadas aumenta.

Con respecto al asma, aunque hay muchas pruebas de que  la contaminación del aire exacerba la  ya existente,  no está bien establecida su  vinculación  con el desarrollo de asma. Esto se debe principalmente a que hay pocos  estudios prospectivos con  datos de exposición que hayan sido llevados a cabo. Sin embargo en los últimos años, algunos datos limitados han surgido para apoyar la asociación entre la contaminación del aire y la incidencia de asma2.  Los contaminantes del aire estudiados han sido material de partículas (PM) de diferentes tamaños, dióxido de nitrógeno (NO2), dióxido de azufre (SO2) y ozono (O3)3.

Los  contaminantes están suspendidos en el aire de las ciudades  procedentes sobre todo del tráfico de los coches y de algunas industrias locales. Hallazgos del estudio ISAAC ponen de manifiesto la mayor prevalencia de asma en la población que vive junto a vías de alta densidad de tráfico de camiones4  (Figura 2)

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Figura 2. Prevalencia de asma en los centros del estudio ISACC (se detalla por países), en relación a la ubicación de las viviendas próximas o no a vías de alta densidad de tráfico rodado de camiones. Tomado de Bunefekreef4

Perera describió cómo la exposición a la polución del tráfico de automóviles influía en el desarrollo de asma   a través de mecanismos epigenéticos5. Estudió la influencia de la exposición de las madres a la polución del aire debida al tráfico de automóviles  en el desarrollo de asma de sus hijos. Observó una correlación entre una alta exposición a hidrocarburos aromáticos policíclicos (HAP) de las madres que se relacionó  a la metilación del ADN  de la ACSL3.  Este trabajo postula  el origen precoz de las enfermedades respiratorias ya desde el seno materno.

La contaminación del aire de las ciudades interactúa con otros factores climáticos  que también influyen en el la salud respiratoria, como la presencia de viento (que podría limpiar las partículas en suspensión) o la falta de él, la presión atmosférica y la humedad  que también influye en la polución ambiental, las características geográficas locales (meseta frente a depresión) y la presencia de frío (que afecta a las mucosas respiratorias) o calores extremos que aumenta los niveles de ozono en presencia de otros contaminantes como el óxido nitroso de los automóviles). Sumado a todo ello, la polinización puede empeorar la situación en personas alérgicas a determinados tipos de pólenes, que también está en relación con la  zona en la que se vive2.

Dado que existen diferencias en cada localidad de por su situación geográfica, climatología, grado  de contaminación y tipo y niveles de polinización conviene que las autoridades administrativas y sanitarias realicen un seguimiento de estos datos para establecer estrategias preventivas o en caso de situaciones de alerta, de directrices a la población para atenuar el impacto sobre la salud de dichos contaminantes. La Organización Mundial de la Salud aporta unas cifras “de seguridad” para cada uno de los contaminantes, pero advierte que a niveles más bajos de contaminación también se producen efectos perjudiciales  para la salud6.

Una publicación del CREAL, sugiere  que reducir la exposición media  de NO2 y partículas en suspensión (PS)  de 50 a 20 mg/m3 beneficiaría en una población de 1 millón de habitantes (por causas atribubibles a la contaminación): 3.500 muertes menos,  1.800 ingresos hospitalarios menos por causas cardio-respiratorias, 31.100 casos menos de bronquitis en niños  y 54.000 crisis de asma menos en niños y adultos7  

En una situación ideal, la predicción de episodios de asma requeriría que contáramos con todos los predictores /indicadores potenciales "conocidos" en los que incluiríamos todos los factores mediadores inmediatos y subyacentes2 (Figura 3).

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Figura 3. Factores involucrados en las manifestaciones del asma. Tomado de Soyiri 2

 El Comité de la Salud y el medio ambiente de la Sociedad Europea de Respiratorio (ERS)   (www.ersnet.org )  ha desarrollado 10 principios para el aire limpio, que resumen el estado de la Ciencia  para  proporcionar una orientación para la política de salud pública8.

Decálogo por un aire limpio

1) Los ciudadanos tienen derecho a un aire limpio, del mismo modo que al agua potable y a alimentos seguros.

2) La contaminación del aire es una de las mayores amenazas para la salud ambiental, dando lugar a una reducción significativa de la esperanza de vida y la productividad.

3) Las partículas finas y el ozono son los contaminantes más graves. Se necesita  reducir con urgencia  sus concentraciones de forma significativa.

4) La contaminación en las proximidades  de la carreteras representa una amenaza grave para la salud, que no puede abordarse adecuadamente mediante la regulación de la masa de partículas finas y de ozono. Se necesitan abordar otras medidas tales como el control de  las partículas ultrafinas de carbón negro para investigaciones futuras y sus correspondientes regulaciones.

5) Las emisiones no precedentes del tubo de escape (a partir de los frenos, los neumáticos, las superficies de carreteras, etc. ) representan una amenaza para la salud de los usuarios de las carreteras y los sujetos que viven cerca de carreteras muy transitadas.

6) En la práctica, las emisiones de dióxido de nitrógeno procedentes de los motores diesel modernos son mucho mayores de lo previsto. Esto puede exponer a corto plazo, a muchos usuarios de carreteras, y personas que viven cerca de  las carreteras más transitadas, a  concentraciones máximas durante las horas pico y durante períodos de estancamiento  del aire ambiental  afectando  a la salud.

7) El calentamiento global provocará más olas de calor, elevando  las concentraciones de contaminación del aire. Las altas temperaturas y la mayor contaminación  del aire actúan sinérgicamente  produciendo  efectos más  graves de lo esperado para la salud, que  el calor o la contaminación por separado.

8) La combustión de combustible de biomasa genera contaminantes tóxicos. Esto es cierto tanto para los fuegos controlados (chimeneas, estufas de leña y quemas agrícolas), como para los incendios forestales no controlados. Hay necesidad de evaluar los impactos reales de salud de la contaminación del aire de estas fuentes en muchas zonas de Europa para informar sobre la necesidad de un control mejor.

9) El Cumplimiento de los valores límite actuales  para los principales contaminantes atmosféricos en Europa no confiere protección para la salud pública. De hecho, se producen efectos muy graves sobre la salud  a concentraciones muy por debajo de los valores límite actuales, especialmente los de partículas finas.

10)  Las políticas de la Unión Europea para reducir la contaminación del aire son necesarias en última instancia para conseguir que el aire esté limpio y libre de  efectos adversos significativos sobre la salud de los ciudadanos europeos. Los beneficios de estas políticas son muchos mayores que los costes.

Bibliografía
1.     Menne B, Kovats S, Bell J. Climate change and health: international research agenda. European Preparatory Meeting for the Global Ministerial Forum on Research for Health. Copenhagen, Denmark, April 29–30, 2008.
2.    Soyiri IN, Reidpath DD. Semistructured black-box prediction: proposed approach for asthma admissions in London. International Journal of General Medicine 2012:5 693–705 (acceder)
3.    Gilmour MI, Jaakkola MS, London SJ, AE Nel, Rogers CA. How Exposure to Environmental Tobacco Smoke, Outdoor Air Pollutants, and Increased Pollen Burdens Influences the Incidence of Asthma Environ Health Perspect. 2006;  114:627–633.
4.    Brunekreef B, Stewart AW , Anderson HR et al. Environ Health Perspect. 2009 November; 117(11): 1791–1798.
5.    Perera F, Tang WY, Herbstman J, et al. Relation of DNA methylation of 59-CpG island of ACSL3 to transplacental exposure to airborne polycyclic aromatic hydrocarbons and childhood asthma. PLoS One 2009; 4: e4488.
6.    Organización Mundial de las Salud. Informe Calidad del Aire y Salud. Disponible en http://www.who.int/mediacentre/factsheets/fs313/es/index.html. (Fecha de acceso 24-08-2012).
7.     Pérez L, Sunyer J, Künzli N. Estimating the health and economic benefits associated with reducing air pollution in the Barcelona metropolitan area (Spain). Gac Sanit.2009;23(4):287–294. (acceder)
8.    Brunekreef B, Annesi-Maesano I, Ayres JG, et al. Ten principles for clean air. Eur Respir J 2012; 39: 525–528 (acceder)

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